¿Por qué algunos proyectos tecnológicos fracasan antes de empezar?

¿Por qué algunos proyectos tecnológicos fracasan antes de empezar? | Los errores que conviene evitar

Cuando un proyecto tecnológico fracasa, muchas personas buscan la explicación en el software.

En la plataforma elegida.

En el proveedor.

O en la tecnología utilizada.

Sin embargo, una gran cantidad de proyectos comienza a tener problemas mucho antes de escribir la primera línea de código.

Fracasan durante la etapa de planificación.

O, más precisamente, por la ausencia de ella.

La tecnología no suele ser el problema

Es habitual escuchar frases como:

«Necesitamos una aplicación.»

«Tenemos que implementar Inteligencia Artificial.»

«Hay que cambiar todo el sistema.»

Pero pocas veces aparece la pregunta más importante.

¿Qué problema queremos resolver?

Cuando esa respuesta no está clara, cualquier tecnología puede terminar siendo la equivocada.

Empezar por la herramienta es un error

Muchas decisiones se toman al revés.

Primero se elige una plataforma.

Después se intenta adaptar el negocio a esa herramienta.

Lo recomendable es exactamente lo contrario.

Primero comprender cómo trabaja la empresa.

Después identificar los problemas.

Y recién entonces decidir qué tecnología puede ayudar.

Objetivos demasiado generales

«Queremos modernizarnos.»

«Queremos digitalizarnos.»

«Queremos usar IA.»

Son objetivos válidos como intención.

Pero insuficientes para iniciar un proyecto.

Un proyecto necesita metas concretas.

Reducir tiempos.

Eliminar errores.

Mejorar la atención.

Aumentar las consultas.

Facilitar el trabajo del equipo.

Cuando los objetivos son medibles, también es posible evaluar si el proyecto realmente tuvo éxito.

Intentar resolver todo al mismo tiempo

Otro error muy frecuente consiste en querer transformar toda la empresa en un único proyecto.

Nuevo sitio web.

Nuevo sistema.

Automatizaciones.

IA.

Nuevos procesos.

Integraciones.

Todo junto.

El resultado suele ser una implementación compleja, costosa y difícil de controlar.

En muchos casos es preferible avanzar mediante pequeñas mejoras que produzcan resultados visibles desde el principio.

No escuchar a quienes harán el trabajo

Las personas que utilizan los procesos todos los días conocen detalles que rara vez aparecen en un documento.

Si un proyecto se diseña sin tener en cuenta esa experiencia, es muy probable que termine resolviendo un problema distinto del real.

La tecnología debe adaptarse al trabajo cotidiano.

No obligar a las personas a reinventar su forma de trabajar sin una razón clara.

Confundir innovación con complejidad

Existe cierta tendencia a pensar que cuanto más sofisticado sea un proyecto, mayor será su valor.

No necesariamente.

En muchas empresas las mejores mejoras son las más simples.

Eliminar un paso innecesario.

Automatizar una tarea repetitiva.

Mejorar un formulario.

Conectar dos aplicaciones.

Reducir tiempos de respuesta.

La innovación no siempre consiste en incorporar más tecnología.

Muchas veces consiste en utilizar mejor la que ya existe.

El éxito empieza antes del desarrollo

Un buen proyecto tecnológico comienza haciendo preguntas.

¿Cómo trabaja hoy la empresa?

¿Dónde se pierde tiempo?

¿Qué procesos generan más errores?

¿Qué tareas no aportan valor?

¿Qué espera conseguir realmente el negocio?

Cuanto mejor se comprendan esas respuestas, mayores serán las probabilidades de éxito.

Cómo puede ayudar UOL

En UOL creemos que el análisis previo es una de las etapas más importantes de cualquier proyecto.

Antes de proponer herramientas, analizamos la realidad de la empresa, sus objetivos y sus procesos.

Solo entonces evaluamos qué soluciones pueden aportar valor.

En algunos casos será un nuevo sitio web.

En otros, una automatización.

En otros, Inteligencia Artificial.

Y en ocasiones la mejor recomendación será no cambiar nada hasta resolver primero un problema de organización.

Nuestro compromiso no es vender proyectos.

Es ayudar a que tengan sentido desde el primer día.

Conclusión

La mayoría de los proyectos tecnológicos no fracasa por culpa de la tecnología.

Fracasa porque comienza con preguntas equivocadas.

Definir claramente el problema, establecer objetivos concretos y elegir la herramienta adecuada suele ser mucho más importante que seleccionar la plataforma más popular del momento.

Porque el éxito de un proyecto no empieza cuando se desarrolla.

Empieza mucho antes, cuando se toma la primera decisión.

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