Durante décadas, la recepción de una empresa fue casi un ritual: un escritorio, un teléfono fijo sonando, una agenda, papeles, clientes esperando y alguien intentando atender todo al mismo tiempo mientras tomaba café frío por tercera vez.
(más…)
Durante décadas, la recepción de una empresa fue casi un ritual: un escritorio, un teléfono fijo sonando, una agenda, papeles, clientes esperando y alguien intentando atender todo al mismo tiempo mientras tomaba café frío por tercera vez.
(más…)