Todo comenzó cuando sobre las 18 horas la Policía fue alertada de que se estaba cometiendo un robo en el comercio. En el interior de la joyería estaba su propietaria, una mujer de 74 años. Cuando el delincuente armado intentó salir, encontró un móvil policial. Los efectivos le dieron la voz de alto y el hombre volvió a ingresar, y tomó como rehén a la víctima.

Un equipo de negociadores del Ministerio del Interior se hizo presente en el lugar. En un primer contacto, el delincuente, de 40 años, le dijo a la Policía que cometió el robo porque tiene un hijo enfermo y necesitaba el dinero. Pidió dinero y que se retirara la Policía. Hubo un segundo llamado en el que los negociadores lograron tranquilizar al hombre.

Los dos hijos de la mujer y amigos de la familia acompañaron los acontecimientos. La Policía cortó el tránsito en la zona y exhortó a los vecinos a que no ingresaran a la cuadra.

El director nacional de Policía, Diego Fernández, y el jefe de Policía de Montevideo, Mario D’Elía, se encontraban en la zona. Unos 50 efectivos de los grupos GEO y GRT, de la Zona Operacional I, de Investigaciones, Bomberos y ambulancias acudieron al lugar.

Después de la hora 21, efectivos policiales dejaron en la puerta de la joyería una bolsa con un refresco y medicación para la señora que permanece de rehén.

Más tarde, el hombre retiró algunos insumos que llevó la Policía -bebidas y medicamentos- y apagó la luz.

Sobre la 1.30 arribó al lugar el ministro del Interior, Jorge Larrañaga, y minutos después el delincuente se entregó a la policía

El caso está a cargo de la fiscal de Flagrancia de 11º turno, Adriana Costa.